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Blog sobre los dibujos del dibujante canario Álvaro Manzanero.

martes, febrero 07, 2012

Equilibrio de grises.


La travesía en el ferry fue larga. Unos chicos jugaban a las cartas a mi lado, y tomé algunos primeros planos. Añadí un par de viñetas sobre mi futuro inmediato y...de repente parecía una página de cómic, con sus tonos equilibrados. Incluso daba la impresión de querer decir algo con aquella no secuencia improvisada. Alguna aplicación deberé darle a este logro fortuito, aparte de sacarlo a la luz por aquí.

martes, enero 31, 2012

En estado de gracia.






Mal estará que yo lo diga, y a todo el mundo le parecerá que no, que esto es más de lo mismo, siempre igual, pero yo sé cómo me siento. No he parado de dibujar en casa y en la calle. He dejado de copiar fotografías sin más, para recurrir a ellas sólo en caso de duda, para solucionar un problema puntual (el apoyo de una figura, la forma de una pierna vista desde un ángulo, etc). Tanto en las copias del natural como en los dibujos inventados al pie de mi mesa, he partido de una estructura, contruyendo la figura y he añadido las prendas. He tratado de inventar o reproducir tipos humanos (una mujer caderosa, otra paticorta, una tercera con la cabeza hundida entre sus hombros por la edad)con más o menos éxito. Y he intentado dibujar tanto que las formas me salieran naturales casi con los ojos cerrados y aún así huyendo de una fórmula.
Han sido esos días en que, rompiendo una rutina te apostas en un punto de oteo conocido, en un horario inusual, sobrio, y te faltan las horas para aprender, te las comes. Hubiera querido ponerme unas gafas de pega y un bigote postizo, una chaqueta enorme y acolchada que disimulara mi figura para impedir que ningún conocido me interrumpiese y apostarme en mi avistadero favorito sin tiempo límite.
Un amigo dice que esos momentos en que te sientes todopoderoso modelando el entorno en un papel suceden por pura casualidad, o al menos, fruto de factores externos que no están a nuestro alcance. Yo pienso seguir preparándome para que esto no suceda así: porfiando no hay quien me gane.

lunes, noviembre 14, 2011

La terraza del gabinete literario.


Cualquiera que visite Las Palmas por primera vez reparará en este edificio, equivalente al casino de Santa Cruz de Tenerife. Un sitio decadente, con un número de socios menguante y que ha tenido que abrirse a otro público más general para recuperar la afluencia perdida. Y en eso que llegamos nosotros a disfrutarlo.

domingo, noviembre 06, 2011

Vale más que eso.


Hace bastantes veranos Estefanía y yo estuvimos en Escocia. Me enamoré de un grupo de casas en Inverness, y quise dibujarlas.Habiendo quedado citado con Estefanía para un par de horas más tarde me senté, tras mucho cavilar, en el suelo, ya que no había ningún banco desde el ángulo que sabía óptimo. Cuando llevaba un buen rato, unos niños pasaron a mi lado. No les entendía nada y que hablaran a voz en grito a mi alrededor me producía bastante tensión. Luego pasó otro grupo. Más tarde averiguaría que ese era el primer día de colegio en Gran Bretaña. En el último mogollón de niños, uno de ellos me tiró unos peniques y a lo lejos me dijo "Lo siento, es todo lo que tengo, el dibujo vale mucho más..." Yo regresé entre risas al coche de alquiler donde había quedado con Estefi y abriendo mi mano le mostré mi jornal involuntario.
Hace una semana me senté en la calle Triana un domingo. Un violonchelista tocaba sentado en un banco. Era increíble. Escucho poca música en vivo, desafortunadamente, pero la suerte dentro de la mala fortuna es que me suele emocionar por poco frecuente. Disfruté muchísimo de las cuatro piezas que oí y cuando ya guardaba su instrumento en la funda, alcancé a enseñarle mi dibujo(entonces sólo un boceto a tinta directa), a preguntarle su nacionalidad y a rascarme mi bolsillo con un euro. Fue entonces cuando pensé " Tu música vale mucho más" y me acordé de otro tiempo en otro lugar.

martes, octubre 25, 2011

El acordeón y las sustituciones.





Corría el año 2006. Yo miraba las listas de nombramientos de sustitutos a diario, temiendo el día en que me sacasen de mi tranquila concha hogareña para llevarme a una isla donde nunca había estado. Un buen día ocurrió. La afortunada era Lanzarote. Primero me quedé en una pensión de mala muerte, luego busqué piso con colombianos de mal vivir, huyendo de su compañía, ignorante del peligro que tal vez me acechara. Un ía, descubrí un guachinche en pleno charco de San Ginés (La casa del miedo) y dentro a una ex-conocida de Bellas Artes. Con ella andaban dos amigos, uno de ellos un gay que pensaba ir a Estambul y no tenía con quien dejar a sus Yorkshires: Changeles para los amigos, y el varón, cuyo nombre no recuerdo. Con él me fui a vivir. Era peluquero, curraba mientras yo estudiaba las opos. Fue toda una experiencia.Un domingo fuimos juntos él y yo al mercadillo de Teguise, y en el antiguo cine, me agencié una libreta de acordeón. No sabía bien para qué servía, pero intuía sus posibilidades. Como objeto era ideal. En medio de una borrachera diurna, en un bar estupendo lleno de guiris, la empecé. Un dibujo al azar, rápido y tal como me permitían mi estado y la calidad del papel...
Acabó la sustitución en Navidad, volvieron a contratarme el 8 de Enero. Me fui a vivir con mi compañero de francés a Playa Honda, un lugar infame que nadie cuidaba al no pertenecer a él, sino estar de paso. Corrí por aquella avenida que conducía a la capital decenas de veces. Me dí cuenta de que si quería sobrevivir tenía que inventarme amores, asideros. Daba una patada a una piedra y al tiempo me percataba de que no había estado allí la víspera.Así es que no paré de dibujar. Mientras corría se me ocurrían innovaciones: del color al blanco y negro, a los grises, tramados manuales, cambios de estilo; del realismo al "cartoon", a veces secuencias, otras silencios en negro. Era una esponja, la consigna era la variedad. Todo lo que veía por ahí lo asimilaba y regurgitaba en la libreta de acordeón.
Y estos días me he mudado.Generalmente detesto las cosas que he dibujado en el pasado, pero en esta ocasión, no sólo me ha despertado innumerables recuerdos, sino que algunos de ellos me han gustado. He envidiado aquel espíritu de enfermizo anhelo de la novedad.

jueves, octubre 06, 2011

Sol naciente en Las Canteras.


Probando una paleta cálida de otro dibujante, un boceto fortuito hecho en el paseo de Las Canteras acabó siendo una suerte de fulano colonial en el imperio del sol naciente.
Si es que nunca te bañarás dos veces en el mismo río, por mucho que copies, las circunstancias del entorno hacen del resultado algo distinto.

sábado, agosto 27, 2011

La importancia de colocar los negros.


Los negros son lo más difícil de colocar en un dibujo. De hecho yo no sé. Pero mira por donde, aquí me quedaron bien.
Imagen: una alemana mira su correo en su portátil en el camping de Waitomo, Nueva Zelanda.