Viaje a Vietnam
Consideraciones sobre Vietnam.
¿Por qué no pasas calor en Vietnam? Cuando uno mira las temperaturas siempre ve que hay de 29 a 34 grados aproximadamente y te dicen incluso que la sensación térmica es de 39. Llegas aquí, bueno, mmm, puede ser, pero pasas directamente de un centro comercial a un Grab (la versión asiática del Über), de un Grab a una cafetería, de una cafetería a otro Grab y de ahí al hotel. Todos éstos tienen aire acondicionado y un montón de ventiladores que te enfocan, con lo cual en tramos muy determinados sientes calor: a la salida de los bares, de los establecimientos, etcétera, pero es un período muy breve y te aclimatas con una rapidez pasmosa, salvo casos puntuales en los que es un auténtico infierno. He pasado muchísimo más calor en Tenerife que aquí.
La lluvia.
Normalmente te mojas, pero la lluvia más frecuente es incluso menos caudalosa que un Tximiri, así que te dejas apenas mojar y te vas secando con el trote. Si cae la de dios no dura 10’, como dice todo el mundo con respecto a los monzones veraniegos, puede estar una hora o un par, con aparato eléctrico y de todo. Entonces desearás tener uno de esos impermeables de un solo uso, finos como el demonio, que no te darán más calor y sí te protegerán de acabar enchumbado. Cuando la lluvia acaba no es “para más calor”, como en Canarias, sino que refresca un poco.
Las mujeres están en su mayoría hipersexualizadas. Están todo el rato poniéndose la melena para adelante para salir en las fotos, peinándose el flequillo, con trajitos de color crema, con doble faldón y ribetes por todos lados. Se maquillan en cafeterías, en la calle, en cualquier lado. Se miran a los móviles, se fotografían, se mandan imágenes y hacen tiktoks. Evidentemente a edades tempranas. Pasan de media, hora y media maquillándose y acuden a hot spots con estructuras en forma de corazones y paisajes de ensueño a sacarse sesiones de fotos. En las motos van cubiertas de los pies a la cabeza, incluso con pasamontañas y gafas de sol. No sé cómo ven nada. Llevan unos batines a juego con los pantalones, con un logo de una marca famosa repetido hasta la saciedad a modo de textura visual.
Todos los camareros son niños. Cuando digo niños quiero decir 15 años aproximadamente. Tienen pinta de atribulados y de pensar de sí mismos que lo están haciendo mal continuamente, y son el último eslabón de la cadena laboral.
El último chofer nos contaba lo barato que es vivir en Hue. Él miraba en la carta una comida cuando iba a Ho Chi Minh y le decía que eran 100.000 dongs,(3,30 €) mientras que esa misma comida se la podía permitir en esta Hué por 80.000.(2,64€) Para él era un mundo. También es verdad que tenía 17 o 18 años.
Los vietnamitas no tienen ni puñetera idea de inglés en su inmensa mayoría. Chapurrean un par de palabras y sucede como en el chiste del enano que corría para hacerse ver en la barra de un bar pidiendo una Fanta. Ese que saltaba y pedía la bebida sin que el camarero viera cliente alguno y a la cuarta vez, cuando tras haber cogido carrerilla y haber saltado para hacerse ver, por fin podía asomar su cabeza y el barman reconocer que había alguien pidiendo esa Fanta, le preguntaba: "¿Naranja o limón?" y el enano caía al vacío diciendo: "hijopuuuuta". Si te sales del guión no saben seguir…
Normalmente repiten “That’ s why” y “ Yah”, varias veces, y repiten la frase un par de veces con un acento infernal también. Además dicen “Elechtric car”, como si emitieran el propio chasquido del cortocircuito emitido por el vehículo.
Pensábamos que no ponían los móviles con un volumen muy alto, pero resultó que muchos de ellos se ponen a jugar con este a tope en las cafeterías. Se sientan tres amigas adolescentes o tres amigos y cada uno con su móvil en posición horizontal juegan sin parar a bombardear el mundo.
Nunca te hagas una silla en Vietnam. Vas a ser incapaz de rodarla con los pies y levantarte. Pesa un quintal.
Todos sus habitantes llevan orejitas en el casco de la moto. Sin ellas no eres nadie. Todos ellos van cubiertos con capucha y se ponen incluso unos brazos añadidos para no tomar el sol en ellos: estibadores, porteadores, botones de hotel, todo tipo de operarios.
Al no tener un dispensador de papel higiénico como el nuestro, el rollo no parece agujereado sino que es un cilindro compacto. Rarísimo. Como en Tailandia y otros países asiáticos tienen un grifo para limpiarse el culo, un grifo de presión que te provoca gustito.(Supongo, yo no lo probé) Todos ellos llevan cholas Crocs llenas de pines.
Hay comercios que apenas se ven:Farmacias, supermercados, ópticas.
Ni te molestes en buscar un dulce decente a la europea: No hay. Existen bakeries con dulces con un aspecto estupendo, pero son engañosas: son todos insípidos. No sigas, no insistas, no busques: No hay. Heladerías te puedes encontrar alguna decente, italiana, pero cara y regulina. Siempre te ponen unos pancakes insípidos de postre en los restaurantes: No caigas. La opción más sabia es aceptar la fruta, que esa sí es estupenda. Lo que más se estila es la parchita o maracuyá, la fruta de la pasión, que es ácida y se come con cuchara, ahondando en una pequeña mitad semiesférica, la fruta del dragón o pitaya, que es blanca y con pintas negras, medio insípida pero agradable, y sobre todo la sandía, que está dulce y jugosa. En muchos comederos te ponen un plato con esas tres, gratis, de cortesía. No necesitarás nada más.
Y sobre el turismo:
Si ver que todo el mundo hace exactamente lo mismo, se divierte igual, habla igual, come lo mismo, etc. te supone algún tipo de problema es que te estás volviendo misántropo y lo peor que puedes hacer es viajar. Estarás cercado por millares de personas con sus móviles, a los que sólo les hace falta que su saliva corra abajo por sus comisuras mientras se vacían mirando una pantalla y serás tratado como mercancía media. Ninguna rareza, particularidad o desviación te será permitida, tendrás destinado hasta el tiempo para cagar y a qué hora hacerlo. Te dejarán descalzo en los aeropuertos, te tirarán herramientas básicas como destornilladores de patillas de gafas a la basura, tendrás conversaciones idénticas con otros turistas : “¿Dónde has estado? ?¿Qué día llegaste? ¿Qué me recomiendas?¿Cuánto te queda de viaje?” que te sonarán gratificantes las primeras veces y cansinas y vacías las siguientes.
¿La solución es quedarse en casa? También lo dudo, pero tal vez hacer vida de barrio en un lugar alejado de tu residencia te vuelque la cabeza.
Cosas que hice que nunca antes había hecho:
-Ir de paquete en una moto durante días.
-Ver un partido de fútbol
-Ver un partido de fútbol poniendo el despertador para despertarme a las 2 am.
-Ver un partido de fútbol poniendo el despertador para despertarme a las 2 am, rodeado de vietnamitas.
Las fotos, como siempre, aquí. Si picas sobre ellas podrás ver un breve comentario sobre lo representado.


























